lunes, 2 de febrero de 2009

re-comenzando

Estoy en plenas vacaciones, en días de relajo y flojera total. Sin embargo, en mí algo se inquieta cada vez que leo blogs ajenos, cada vez que recuerdo la pasión por la escritura que solía tener hace unos años atrás. Creo que esa pasión aún sigue aquí, pero se ha vuelto más conformista, en el sentido de que se sacia con crear las frases en mi mente, y no como antes que simplemente NO PODIA NO ESCRIBIR LO QUE SE ME VENÍA A LA CABEZA.

Lo intentaré denuevo. Intentaré volver a este arte cada día, escribiendo en este blog cada vez que me sea posible, mis crónicas itinerantes.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Despegue !


Miro hacia atrás... observo mi vida este año, lejos de casa, y pienso: ¿realmente me he ido de la casa?.

Yo nunca quise irme de la casa, el matricularme fuera de Santiago nunca significó irme, sólo pensé que significaría pasar la semana (algunos días) lejos de mi hogar, para luego volver a él los fines de semana como si nada hubiera pasado. Pero me equivoqué. Claro, a principio de año se cumplió la premisa, pero al entrar en periodos de certámenes, trabajos grupales y amor... cada vez viajé menos a la casa... a mi casa.

Hacía tiempo que no venia a Santiago a relajarme, a hacer nada, a tirarme en la cama y a no pensar en pruebas... estos días, y sobretodo el ver la alegría que provoca en los viejos mi estadía acá, me dan cuenta de lo itinerante que se ha vuelto mi vida; de lo novedoso, fugaz e inesperado de mis visitas... todo esto me demuestra que quizás, sin quererlo ni advertirlo, realmente me he ido de la casa.

Es un golpe, no dudo que me ha costado aceptarlo, sobretodo porque no me lo propuse y no pensé que sucedería... simplemente es un proceso silencioso que ni si quiera ha terminado... terminará cuando lo acepte totalmente.

La vida fuera de casa es entretenida, es libre, es independiente, es de responsabilidades, es de deberes, es de decisiones, es de extrañar, es de recordar, es de comunicar... pero sobretodo es de voluntad, mucha voluntad.

En este momento, pasa por mi mente el recuerdo de mis días y la rutina en esta pieza, en esta casa, con estas personas y estos animales... los veo lejanos, los veo lindos. Se apodera de mi la nostalgia, la certeza de que esos días no volveran jamás y la lástima de no haberme podido despedir de ellos, porque simplemente, nunca pensé que los iba a abandonar.

¿ingenua?





Bienvenidos a estas Crónicas Itinerantes. Disfruten la visita.